¿Por qué es tan importante el desayuno?

¿Por qué es tan importante el desayuno?

INTRODUCCIÓN

El desayuno y la frecuencia con la que se hace esta comida, puede influir el control del apetito, la ingesta y la composición calórica, y el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Por el contrario, saltárselo de manera regular puede provocar ganancia de peso a largo plazo y pequeños cambios en factores de riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, también se ha relacionado con una peor calidad de la dieta total (Giovannini et al., 2010b).


Hábitos de desayuno

Hasta hace unos años, el hecho de desayunar se veía más como un “buen comienzo del día”, que como algo relacionado con un hecho científico. En los últimos años, el consumo regular del desayuno se ha asociado con multitud
de beneficios positivos para la salud, como el hecho de que tenga un efecto protector frente al sobrepeso y la obesidad; aún así, la gente joven tiende a saltárselo más que ninguna otra comida del día.
Según una revisión de 47 estudios observacionales sobre hábitos de desayuno realizados tanto en EEUU como en Europa, del 10 al 30 % de los niños y adolescentes se saltan esta comida, aumentando a medida que aumenta la edad (Agostoni y Brighenti, 2010). En adolescentes españoles el porcentaje de chicas que se saltan el desayuno es mayor que en chicos (8.6% frente a 3.5%, respectivamente). Y con respecto al tema de la edad antes mencionado, el porcentaje de chicas que se saltan el desayuno a los 13 años es un 1.7%, mientras que a los 18 años el porcentaje es un 13.5% (Moreno et al., 2010).


Desayuno nutricionalmente equilibrado

El desayuno se define como la primera comida del día, ingerida antes de las actividades diarias, no más tarde de las 10 de la mañana y con una ingesta calórica de entre el 20 y el 35 % de las necesidades energéticas diarias (Giovannini et al., 2010b).
El desayuno no debe ser una excepción a las recomendaciones generales para elegir una dieta equilibrada, por lo que ha de contener alimentos muy diversos, representativos de los grupos principales, para que todos ellos aporten los nutrientes esenciales. Desayunar es algo más que tomar un café, pues el café o las infusiones no aportan prácticamente ningún nutriente. El desayuno ha de incluir alimentos de al menos cuatro de los grupos básicos: lácteos, cereales, frutas, azúcares, aceites y grasas, etc. (Carbajal y Pinto, 2000).

 

Numerosos estudios observacionales muestran que la gente que consume desayuno de manera regular tiene una dieta de mayor calidad (mayor consumo de fibra, calcio, vitaminas A y C, riboflavina, zinc, hierro, y menor ingesta de calorías, grasas y colesterol), en relación con las personas que se lo saltan. Por consiguiente, el consumo regular del desayuno se asocia con una mayor calidad de la dieta y con mejores elecciones de comida a lo largo del día (Giovannini et al., 2010b).


Aspectos relacionados con el desayuno y con el hecho de saltarse esta comida

Generalmente, las razones que se dan para justificar el hecho de saltarse el desayuno son exclusivamente la falta de tiempo y no tener hambre por las mañanas. Éstas son razones motivadas por una elección personal. Dos aspectos relacionados con el desayuno y con el hecho de saltárselo, son el contexto familiar/social, y el contexto psicológico.


Contexto familiar/social

En estudios recientes se han observado la percepción individual del desayuno en términos de lo que se aprecia de forma subjetiva, y  se ha intentado identificar la actitud hacia el desayuno según el contexto familiar.
El buen papel que juegan las elecciones de los padres sobre las elecciones de los hijos, emerge junto con la necesidad de los niños de ver combinados los conceptos “sano”, “sabroso” y “aceptado por los padres”. Por consiguiente, los resultados indican que los padres tienen un papel fundamental a la hora de influir en las elecciones de desayuno de sus hijos, y que las opciones de desayuno que suelen elegir los niños están, en muchos casos, en consonancia con los deseos de sus padres.
Como recomendación general, los padres y/o los cuidadores deberían dar buen ejemplo. Esto puede ser incluso más importante en el caso del desayuno que en el de otras comidas. Un buen modelo paterno puede ser un método preferible para mejorar la dieta de los niños que cualquier intento de control y restricción dietético.

Contexto psicológico
Cada vez se está dando mayor atención y consideración a la influencia que tienen los factores psicológicos en la dieta infantil y al desarrollo individual del gusto, ya que podrían influir positivamente en los hábitos dietéticos en el futuro.
Muy pocas preferencias de alimentos y sabores son innatas, y la mayoría se aprenden comiendo. Esta curva de aprendizaje implica tanto aspectos condicionantes asociados a la comida, como aspectos del medio en el que come el niño. La predisposición a  estos aspectos afecta al desarrollo de patrones alimentarios de aceptación. Esto da lugar a preferencias por alimentos que se han probado en situaciones positivas, mientras que los alimentos que se han probado en contextos negativos gustarán en menor medida debido al aprendizaje por asociación con la situación “estresante” específica.
Por otro lado, el autocontrol del consumo dietético tiene un papel clave en este contexto porque los niños ajustan su ingesta en las diferentes comidas, manteniendo, por lo tanto, el consumo diario de energía relativamente constante.
La imposición de qué, cuándo y cuánto comer puede potenciar preferencias por alimentos ricos en grasa y altamente energéticos, limitar la aceptación de los niños a una variedad de productos y alterar el autocontrol de la ingesta energética. Por ello, desarrollar la capacidad de los niños de autocontrolar los hábitos de desayuno puede tener efectos beneficiosos a largo plazo.
La promoción de desayunos con gran variedad de alimentos puede ayudar a prevenir la “neofobia”, que se asocia con una menor preferencia por todos los grupos de alimentos.

En conclusión, las estrategias para promover el desayuno deberían contar con la capacidad de los padres para servir como ejemplo positivo, a la vez que se da a los niños la libertad de elección entre una variedad de modelos, con el objetivo de mejorar su habilidad de autorregulación (Agostoni y Brighenti, 2010).

Desayuno y rendimiento intelectual
Desayunar regularmente también se ha asociado con el aprendizaje y con un mejor rendimiento escolar. La importancia que tiene esta primera comida del día en el éxito académico se refleja en los efectos del desayuno sobre la función cognitiva. Por el contrario, saltarse el desayuno afecta de manera negativa sobre la capacidad de resolver problemas, sobre la memoria a corto plazo y sobre la atención. A pesar de que las causas de estos efectos todavía no se comprenden perfectamente, los mecanismos probables incluyen el consumo de glucosa por parte del cerebro, que difiere en función de las tasas a las cuales se metaboliza cada desayuno (Giovannini et al., 2010b).

CONCLUSIÓN
Teniendo en cuanta los grandes beneficios que aporta el desayuno, los esfuerzos que se hacen para promocionarlo deberían ir encaminados a cuidar el “ambiente” y la composición del mismo para reforzar, de esta manera, las experiencias positivas de los niños (Giovannini et al., 2010a).
 
BIBLIOGRAFÍA

-    Agostoni, C., y Brighenti, F. (2010). Dietary Choices for Breakfast in Children and Adolescents. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 50:120-128.

-    Carbajal, A., Pinto, J.A., 2000?. El desayuno saludable. Servicio de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud. Instituto de Salud Pública. Consejería de Sanidad.

-    Giovannini, M., Agostoni, C. y Shamir, R. (2010) a. The Relevance of Breakfast: Concluding Remarks. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 50:129.

-    Giovannini, M., Agostoni, C. y Shamir, R. (2010) b. Symposium Overview: Do we all eat Breakfast and is it Important? Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 50:97-99.

-    Moreno, L., Rodríguez, G., Fleta, J., Bueno-Lozano, M., Lázaro, A. Y Bueno, G. (2010). Trends of Dietary Habits in Adolescents. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 50:106-112.
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