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Consejos para evitar las intoxicaciones alimentarias en verano

Consejos para evitar las intoxicaciones alimentarias en verano

Seguro que has oído hablar de las intoxicaciones alimentarias y seguro también que sabes que son más frecuentes en verano. En esta época, la comida que consumimos suele conservarse durante menos tiempo y se estropea con mayor facilidad debido a las altas temperaturas. La ingesta de alimentos contaminados con agentes biológicos o sus toxinas producen patologías conocidas como toxiinfecciones alimentarias. Pero, ¿a qué se deben? ¿Podemos hacer algo para evitar este tipo de intoxicaciones? En Infoalimenta te lo aclaramos.

La principal causa de estas toxiinfecciones es la ingesta de bacterias, virus o parásitos. Esta ingesta puede derivar en:

  1. Infección, cuando la bacteria o virus llega a través del alimento. La salmonelosis y la hepatitis A son dos buenos ejemplos.
  2. Intoxicación, cuando encontramos toxinas previamente formadas en el alimento. La gastroenteritis se encuentra dentro de este nivel.
  3. Infestación, cuando se dan parásitos en fases concretas de su ciclo evolutivo. La anisakiasis quedaría englobada en casos de infestación o parasitosis.

Es necesario que tengas en cuenta que un alimento en mal estado o contaminado no tiene que mostrar, necesariamente, mal aspecto u olor. En algunos casos, la contaminación microbiana no se manifiesta en el deterioro del alimento.

Para que puedas disfrutar de lo que queda de verano la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición[1] recomienda seguir este decálogo basado en las reglas para la preparación higiénica de los alimentos de la Organización Mundial de la Salud[2].

  1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente. No debes consumir leche cruda. Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados.
  2. Cocinar correctamente los alimentos para destruir posibles microorganismos. La temperatura recomendada es mínimo 70º C.
  3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.
  4. Un alimento cocinado, es un alimento higienizado. Si hay alimentos que quieras guardar deberás hacerlo bajo la acción del frío, a 7º C como máximo.
  5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.
  6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados ya que los cocinados pueden contaminarse por el contacto con los crudos. Es preferible usar papel de cocina antes que un trapo de cocina o una bayeta, ya que estos últimos son buenos vehículos de contaminación.
  7. Asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina. Especialmente, asegúrate de mantener en condiciones óptimas tu nevera.
  8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía, ya que pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos.
  9. Utilizar exclusivamente agua potable y excluir el agua de pozos que no esté potabilizada.
  10. No consumir alimentos perecederos que estén expuesto a temperatura ambiente. En verano es normal que comas más veces de lo habitual fuera de casa, por eso asegúrate que en los establecimientos, cafeterías o bares los alimentos estén conservados en vitrinas y con condiciones sanitarias adecuadas.

Este verano no juegues con tu comida y tu salud te lo agradecerá.



[2] Organización Mundial de la Salud. 

http://www.who.int/es/ 

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