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¿Sabes qué es la microbiota intestinal?

¿Sabes qué es la microbiota intestinal?

Se conoce como microbiota al conjunto de microorganismos vivos que colonizan un lugar determinado. Entre otros, incluye bacterias, hongos y protozoos. Entre los lugares en los que se instala, el tubo digestivo es uno de ellos. En él habitan más de 10 trillones de microorganismos, siendo el colon el lugar donde mayor concentración podemos encontrar. Esto se debe en gran parte, a que el tránsito intestinal es más lento que en el resto del tubo digestivo, y junto con unas condiciones de temperatura, pH y humedad estables, se crea un entorno idóneo para el desarrollo de microorganismos.

¿Qué tipo de microorganismos podemos encontrar?

En la microbiota intestinal se pueden diferenciar tres dominios, Bacteria, Eukarya y Archaea, siendo el mayoritario el de las bacterias donde se encuentran principalmente los filos Bacteroidetes y Firmicutes. Cabe destacar con relación al filo Firmicutes los géneros de bacterias Lactobacillus, Bacillus, Clostridium, Enterococcus y Ruminicoccus; y del filo Bacteroidetes los géneros Bacteroides y Prevotella.

¿Qué relación tienen la dieta y la microbiota intestinal?

La dieta es, junto a la edad y los antibióticos, uno de los factores que condiciona la variabilidad de la microbiota intestinal.
Con lo que respecta a los efectos del paso de los años, por ejemplo, se ha podido observar que en personas de edad avanzada la microbiota puede verse afectada por los cambios en la digestión, absorción y actividad del sistema inmune derivados de la edad. De la misma forma, la calidad y cantidad de bacterias pueden verse afectados por el consumo de antibióticos, lo que sucederá en mayor o menor medida en función de la duración del tratamiento, así como de la dosis y tipo de antibiótico involucrado.

En relación con la alimentación, múltiples son los estudios que vinculan en la actualidad el patrón dietético de cada individuo y con la repercusión sobre la microbiota intestinal. De hecho, los cambios dietéticos a corto plazo y el patrón alimentario habitual pueden provocar cambios en la composición y la actividad de la microbiota, y en consecuencia, alterar los procesos de digestión, metabolismo y absorción de nutrientes. Las bacterias utilizan ciertos componentes de los alimentos que ingerimos como sustrato y tras procesarlos, producen unos metabolitos que junto con los nutrientes desempeñan diferentes funciones en el organismo.

La producción de unos u otros metabolitos, y por tanto, sus efectos, serán de carácter más o menos beneficioso en función de la calidad de la ingesta.

Resulta complicado establecer dos patrones dietéticos, por ello se podría distinguir entre una dieta basada en verduras, hortalizas, cereales integrales y fruta, , y otra basada en proteínas y grasas.

En las dietas basadas en verduras, hortalizas, cereales integrales y fruta, uno de los metabolitos derivados de la fermentación de los carbohidratos complejos, son los ácidos grasos de cadena corta. Estos desencadenan efectos antioxidantes y anticancerígenos a la vez que evitan alergias alimentarias y la inflamación de la mucosa intestinal. Además, promueven el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario. Incluso podría tener efectos en la reducción del colesterol y triglicéridos.

Por otro lado, con dietas en las existe un exceso en el consumo de alimentos proteicos y grasas, y una falta de alimentos ricos en fibra (verduras, frutas o cereales integrales) se ha visto que hay menor variedad de especies en el conjunto de la microbiota, proliferando, por otra parte, bacterias con efecto protector frente a las convulsiones (pudiendo llegar a utilizarse este tipo de dietas en caso de epilepsias).

Los metabolitos resultantes de la fermentación de las proteínas y aminoácidos son entre otros, los ácidos grasos de cadena ramificada, las aminas, fenoles, indoles, y el sulfuro de hidrógeno. A elevadas concentraciones algunos de ellos pueden resultar dañinos para el epitelio del colon, pero también tienen su función. Así, por ejemplo, los indoles participan en el mantenimiento de la función barrera del epitelio.

En conclusión, la microbiota intestinal dependerá de nuestra dieta, y se beneficiará del equilibrio presente entre los distintos grupos de alimentos. Por ello, es importante que nuestra dieta incluya una amplia variedad de alimentos y colores, y una buena proporción de alimentos de origen vegetal combinada con distintas fuentes de alimentos de origen animal en cantidad moderada.

La dieta mediterránea es uno de los ejemplos de equilibrio y balance más cercanos que tenemos, y siempre será un lujo poder aplicarla y presumir de ella, incluso en aras de mejorar nuestra microbiota intestinal.

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